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viernes, 17 de junio de 2016

¿Qué es el aburrimiento? ¿Cómo combatirlo?



¿Qué es el aburrimiento? ¿Cómo combatirlo?

Después de una búsqueda por distintos autores y por mi propia experiencia clínica me quedo con estas definiciones :


  • Temporal incapacidad para establecer un contacto significativo con los objetos del mundo exterior.

  • Discapacidad para estar a solas

  • Incapacidad de ser autor, no encontrar como asumir el protagonismo.

  • Dificultades en la “meseta de presente”. Sobreestimación de la duración del tiempo, el tiempo pasa con una enorme lentitud, (falta de estímulos novedosos, la espera, el vacío en acontecimientos)

Cuando se cumplen todas las demandas del entorno social se produce un fenómeno de sobreadaptación donde se silencian los deseos, la capacidad de imaginar, de crear, de desear, de jugar.

Muy unido a todo esto se encuentra el concepto de Flujo de Csikszentmihalyi

Bajos desafíos y bajas habilidades = Experiencias de apatía
Bajos desafíos y moderadas habilidades = Experiencias de relajación
Bajos desafíos y altas habilidades = Experiencias de aburrimiento

La habilidades son muy superiores a las demandas de la tarea. Es fácil que se produzca aburrimiento.


Recetas contra el aburrimiento.


1.    Reconocer el aburrimiento y los factores que lo provocan. Si no sé lo que me pasa no sé cómo combatirlo.

2.    ¡¡¡El aburrimiento es contagioso¡¡¡¡: no es recomendable exponerse prolongadamente a las quejas del compañero de al lado. Huye de apáticos, aburridos, victimas y resentidos. Dile que no te interesan sus quejas.

3.    Centrarse en el presente, en el aquí y ahora:
a.    Aquí: nada que no sea de aquí debe ocupar mi cabeza (mi casa, mi ciudad, mi mundo, mis jefes ...) Nada que esté ocurriendo fuera.
b.    Ahora, el tiempo presente: o sea no mirar el reloj, no decirse a si mismo cuanto queda, cuanto ha pasado, que voy ha hacer esta tarde, este fin de semana, esas vacaciones o cuando me jubile.... (si no se vivir el presente aquí, a lo mejor cuando llegue el fin de semana tampoco sé)
c.    Cuando uno está enamorado el tiempo toma una dimensión diferente porque nada hay fuera de la alegría del encuentro. Nadie enamorado está aburrido.


4.    “No escucharse todo el tiempo”. Centrarse en algo que esté fuera de mí, en la tarea, en resumen en algo distinto de mis sensaciones corporales o mis pensamientos y más si estos son negativos. (Focalización en la acción)

5.    Ponerse retos, desafíos y metas.

6.    Hacerse premios y regalos: “que bien lo hago”, (retroalimentación de la acción)

7.    Buscar espacios de silencio, meditación, reflexión... donde descubrir verdaderamente cuáles son mis necesidades.

8.    El aburrimiento no se combate distrayéndose, lo contrario del aburrimiento es la alegría. Descubrir cuáles las fuentes de mi alegría.

9.    Tomar conciencia de que soy protagonista de mi conducta, de mis actos, de mi vida. (El encuentro con la autoría)

10. Para encontrar esa alegría por el trabajo, por el juego, por mi tiempo libre, encontrar ese amor al trabajo, al juego, a la compañía  … ¿puedo hacerlo sólo? o ¿Necesito ayuda para esto?

viernes, 6 de mayo de 2016

Altas capacidades: apuntes de nuestra experiencia en familia.



Altas capacidades: apuntes de nuestra experiencia en familia.

Quiero  compartir algunos de los éxitos y fracasos que hemos tenidos en nuestra familia con respecto a las altas capacidades.

Por mi formación y experiencia mucho antes de los tres años de mi hijo el mayor ya sabía que algo pasaba: seriar antes que andar, la adquisición precoz del lenguaje, lectura sobre los dos años, intereses variados, preguntas imposibles… un montón de anécdotas que los padres de este tipo de hijos tenemos y que no merece la pena detallar. Inevitable aburrimiento en la escuela, sospecha de TDHA,… Y aquí probablemente el primer error aceptar la medicación. Esta le gatilló una epilepsia que  ha estado medicándose hasta los 17 años. Pero sobre todo quería hablar de cosas que nos han servido.
En casa desde que comenzaron a ser las cosas originales, decidimos tener una asignatura familiar anual que teníamos que aprobar todos. La meditábamos en verano haciendo presente las necesidades de todos – los padres y los tres hijos- , en septiembre había breve debate familiar explicando la motivación y los objetivos y se publicaba en BOE ( léase Corcho de la cocina)

Alguna de esas asignaturas no las hemos aprobado aún, otras con creces y otras progresamos adecuadamente, pero sobre todo han servido para que los hijos, las altas capacidades y los talentos especiales crezcan como personas integrales.

Creo que la primera fue “Lo que me interesa a mí no le tiene porque interesar a todo el mundo” Surge de la sensación que trasmitía claramente “Mama, a mí el futbol no me gusta y todos juegan al futbol” en esa época estaba interesado en la tabla periódica y en los peces, cosa que a los niños de cinco años no le importaba nada. Por lo cual el trabajo consistía en encontrar temas comunes con los demás. Nuestro objetivo era no castigar los intereses originales o impropios de la edad pero si crear puentes hacia los demás. Y la verdad es que ese año aprobamos todos. Todo el mundo se esforzó en buscar temas en común desde los intereses propios hacia los de los demás.

Otro año fue “Todos somos minusválidos”, y por tanto todos nos necesitamos unos a otros.  Esta ha calado mucho y después de 15 años sigue usándose como muletilla cuando alguien sobresale mucho en algo, o se le sube el ego, o le sale algo fatal o toma conciencia de su limitación.

“Tolerancia 0 a las faltas de respeto”, fue muy útil para el trato con las personas y las cosas. Esta asignatura, con adolescentes en casa, estamos a medio camino, no siempre se respeta el trabajo de los demás –véase limpieza y orden- o los tiempos y ritmos de todos los que vivimos en familia, o alguna voz más alta que otra.

Algún año estuvimos en “Haz de tu corazón una casa para todos” otro “Cada uno lo suyo con responsabilidad”, “Venimos de un linaje de originales”, con idea de poner el foco en todos los que nos preceden, y que nadie se sintiera tan único, diferente o especial.
No soy capaz de recordar cada año, solamente quería compartir este sistema de asignaturas familiares anuales como una herramienta que nos ha sido útil para el crecimiento como familia.

Por última comentar que nosotros tuvimos un diagnóstico privado pero nunca quisimos que estuviese en Seneca, porque las etiquetas, es cierto que unen: pertenecer a un colectivo te puede facilitar ayudas, becas, atención... pero como todo lo que une separa; los profesores conocían el diagnóstico algunos buenos profesionales lo hicieron maravillosamente bien y otros hicieron lo que pudieron, pero es cierto que también siempre pensamos que la educación se consigue fundamentalmente en casa, y es responsabilidad ineludible de los padres.

Miryam Soler
Psicóloga Clínica
Psicoterapeuta
Tutora UNED
Madre y esposa de personas con altas capacidades


El Centro CADIS pone en marcha Altas Capacidades en Familia





jueves, 5 de mayo de 2016

No tienes un trastorno tienes un don.



Lo que me hace especial y diferente, lo que me ha permitido buscar soluciones creativas, lo que me ha permitido encontrarme con personas, lo que me ha facilitado estudiar lo que estudio, lo que me hace ser sensible a los problemas de los demás… todo eso es “mi trastorno mental”

He tardado tiempo en darme cuenta, me cuesta aceptarlo en mi misma; me cuesta verlo en mi prójimo, y más cuanto más próximo. Es más fácil quejarme de la singularidad de la persona con la que me cruzo, de su diferencia. Estamos más acostumbrados a enjuiciarlos o incluso a etiquetarlos y diagnosticarlos. 

Otra cosa que sale con facilidad es trocear a la gente: la persona y su tumor, la persona y su depresión, como si no fuera  parte de uno mismo, y una parte esencial. 


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Por esto quiero gritar a los cuatro vientos “ No tienes un trastorno tienes un DON” que eso que te hace especial y única como persona.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Secuelas Psicológicas de los refugiados


Miles de refugiados llegan a diario a tierras europeas buscando una vida lejos de la guerra y el terrorismo que asola sus ciudades. Este actual fenómeno migratorio ya ha sido calificado como la mayor crisis de refugiados a la que se enfrenta Europa desde la ocurrida en la Segunda Guerra Mundial. A diario cientos de noticias inundan los medios de comunicación relatando, en el mejor de los casos, la llegada a nuestro continente de refugiados procedentes de Oriente Próximo. Sin embargo, en un gran número de ocasiones estas personas no logran llegar a suelo europeo sino que perecen en la travesía debido a que sus embarcaciones naufragan antes de llegar a las costas. Lo realmente preocupante es que la comunidad internacional no sepa dar respuestas al drama humano que cada vez ocupa mayores dimensiones y tiene tintes de convertirse en uno de las peores catástrofes humanas de la historia.

Más allá de los números, los refugiados son personas desplazadas que no escogen la opción de huir sino que se han visto obligados a tomar esta decisión, con el sufrimientos psicológico y emocional que eso conlleva. Renuncian absolutamente a todo(excepto a su vida) y en la mayoría de los casos, la guerra que se desarrolla en su país natal conlleva a la desintegración del núcleo familiar, ya sea por muerte de algunos de los miembros debido a cuestiones bélicas o por el mero hecho del desplazamiento y éxodo de sus integrantes. La vida del refugiado conlleva asimismo desconocimiento de lo que va a suceder y una falta de control total sobre la propia situación que se esta viviendo, así como una pérdida de los roles familiares y sociales que se habían adoptado hasta entonces.

Todo esto es caldo de cultivo para desarrollar trastornos psicológicos ya que esta situación posee todas las características para calificarla como traumática.

Entre los factores que hacen que esta situación sea especialmente traumática se encuentra que los refugiados experimentan acontecimientos caracterizados por muerte y amenazas tanto para su integridad física como para la de su entorno que son vividos con temor, desesperanza y horror intenso. El refugiado no sólo puede hacer frente a su propia muerte sino también a la muerte de su país, de su hogar, y en general de la sociedad en la que estaba inmerso hasta ese momento. También el hecho de que la situación vivida no forme parte de las experiencias humanas habituales y que sea una guerra creada por el ser humano de manera intencional hace más traumático este evento, así como que la persona se vea inmersa en una situación de guerra y violencia que emerge de forma brusca, inesperada e incontrolable y que, al poner en peligro su integridad física y psicológica genera sentimientos de indefensión. Todas estas características hacen que la experiencia vivida por los refugiados genere un profundo impacto a nivel psicológico y emocional que puede derivar en un TEPT(Trastorno de Estrés Post-traumático). De hecho casi la mitad de este colectivo sufre este trastorno que les lleva a revivir intensamente las experiencias traumáticas una y otra vez viéndose de nuevo inmersos en esas vivencias anteriormente experimentadas. Los refugiados que presentan este trastorno también tienden a evitar estímulos y situaciones asociadas al evento estresante y presentan síntomas de hiperactivación que les hace estar en un estado de alerta.

No obstante, a pesar de haber vivido esta situación no todos los refugiados experimentan TEPT, esto se debe a diversos factores de protección o vulnerabilidad característicos del sujeto y de su entorno previos al trauma que pueden protegerle o vulnerabilizarle para desarrollarlo. De este modo, los refugiados que tenían tendencia a evitar nuevas experiencias y presentaban un tiempo de adaptación lento y un locus de control externo presentarán mayor vulnerabilidad para desarrollar un trastorno de estrés post-traumático que aquellos que tienen locus de control interno y capacidad de resiliencia. Igualmente los factores sociales son esenciales para actuar como factores protectores o de riesgo ante el trauma: apoyo y protección familiar, social o institucional actuarán como protectores de la posibilidad de desarrollar este trastorno en este colectivo.

En definitiva, aunque no todos van a desarrollar un trastorno psicológico gran parte de los refugiados sí lo hará y se hace necesario tratar las secuelas psicológicas que pueden cronificarse y afectar seriamente al funcionamiento personal y social de estas personas. Por tanto, se torna esencial que los refugiados dispongan de apoyo y atención psicológica para curar sus heridas internas, cicatrizarlas y poder seguir adelante.



Pilar Díaz Quintana. Psicóloga